La seguridad en Catalunya
Como expliqué, me gusta dedicar el verano a compartir borradores con los lectores, y no dejaré que el espectáculo de Ceuta me estropee las vacaciones. Ya tendremos tiempo de escribir sobre las guerras de África, y el papel de Catalunya en Europa. Los catalanes seremos los últimos en aparecer en la fotografía, y cuando aparezcamos más vale que tengamos la casa limpia. Sin la nación catalana no habrá seguridad ni en España ni en Europa. Aquí un pasaje de las memorias de Macià Alavedra sobre los Mossos d'Esquadra, probablemente la mejor policía del Estado, a pesar de las puñaladas y las contradicciones que tiene que gestionar.
Una de las tareas que emprendí como conseller de Governació fue la creación de la policía autonómica. Mi predecesor, el jovencísimo Vidal Gayolà, que había tomado posesión del cargo con treinta y seis años, había dejado en cartera la posibilidad de hacer una promoción de cien mossos d'esquadra y la saqué adelante. Estaba convencido de que, si llegábamos al millar de efectivos, ya nada impediría que tuviéramos una policía autonómica. No fue fácil: ni con aquel primer centenar de mossos ni con las promociones que vinieron después. Barrionuevo, Vera y, especialmente, Martí Jusmet y Ferran Cardenal, a pesar de ser catalanes, se esforzaron mucho para que los Mossos no pasaran de ser una policía folclórica.
Por suerte, este cuarteto —y la prensa afín que utilizaba para ridiculizarnos— no se salió con la suya. Recuerdo el caso de Arcadi Espada, que entonces corría por la Delegación del Gobierno. Con aquella petulancia adolescente que gasta, nos acusaba de montar una policía inútil, que no hacía falta, e inflaba casos anecdóticos hasta puntos grotescos. La propaganda de Espada y de otros periodistas caló incluso dentro del propio partido. Hubo momentos difíciles. Tuve que eliminar unos servicios de información que acabábamos de crear porque solo nos daban disgustos y minaban nuestra imagen. En la Junta de Seguridad no prosperaba nada. Los representantes del Estado nos ponían palos en las ruedas. Yo entonces iba al grano y presentaba convocatorias de plazas a Mossos por mi cuenta y el Gobierno de Madrid me las bloqueaba con requerimientos.
Hizo falta mucha mano izquierda para superar la situación. Tuvimos que pactar la Ley de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado con el PSOE, en medio de fuertes críticas de la oposición. Este pacto tan discutido, junto con una comida que tuve con el........
