La sal que necesita Aliança
Este pasado sábado, un grupo de unos quinientos compatriotas igualadinos decidieron que quizás era buena idea expulsar a los simpatizantes de Aliança de una comida popular, bajo la excusa de estar luchando contra el fascismo. El punto álgido de la performance se produjo cuando uno de los miembros más osados de la résistance vertió una bolsa de sal en el arroz que estaba cocinando uno de los supuestos mariscales de la dictadura aliancista. Desconozco los detalles y el contexto profundo de esta pugna entre independentistas; en primer lugar porque, en el bosque del Alt Empordà donde me encuentro, se empieza a notar un aire la mar de delicioso y me da todavía más pereza ocuparme de cualquier caso que pase en el entorno de una reunión. En segundo lugar, en casa siempre me han dicho que hay que desconfiar de las peripecias de la calle y más aún si tienen relación con la gente que se reúne para comer. Dicho esto, la calidad política de la tribu es la que es, y esto nos aboca a gastar párrafos de nuestro talento comentando trifulgas de gente desocupada.
Me gustaría empezar explicando una idea bien sencilla a los héroes igualadinos que luchan contra el fascismo, sobre todo para evitarles un cierto ridículo existencial. No sois quienes creéis ser, queridos: en primer término porque, si este grupito de Aliança hubiera sido una formación mínimamente parecida a un fascio di combattimento o cualquier........
