Mark Zuckerberg: un tecno bro siniestro sentado a la diestra de Trump
Puede que, llegados a este punto, escribir sobre Mark Zuckerberg sea aburrido, pero hasta hace muy poco se decía lo mismo de la democracia y ya empezamos a echarla en falta. Vázquez Montalbán puso, irónicamente, en circulación aquello de “contra Franco vivíamos mejor”. Volaremos, entonces, cómo lo estamos pasando ahora, mientras España es uno de los contados países democráticos que se enfrentan a Trump. Con lo cual, no es un ejercicio monótono revisitar a Zuckerberg, el espabilado de Harvard.
El personaje que se dibuja en la película La red social de David Fincher que cuenta la historia de Facebook, está construido desde la ficción y no mucho de lo que se narra allí se puede tomar como apunte de la realidad, salvo los datos constatables. Un ejemplo es el timo a los gemelos Tyler y Cameron Winklevoss a los que Zuckerberg les arrebata en la universidad el germen de Facebook. Otro dato veraz es el temprano aporte financiero de Peter Thiel a Facebook. Hay más pero de todos modos, la matriz psicológica que construye el actor Jesse Eisenberg, si bien es totalmente subjetiva, responde a un modelo que la peripecia vital de Zuckerberg no desmiente: un sociópata centrado en unos fines sin freno alguno, ni moral ni emocional.
