El nuevo equilibrio de Moncloa: menos ruido, más técnica
Hay remodelaciones que buscan cambiar el rumbo y otras que buscan protegerlo. En el tramo final de la legislatura, los gobiernos tienden a reordenar sus prioridades: reducir desgaste, asegurar la gestión y concentrar el capital político allí donde resulta más eficaz. La última remodelación del Ejecutivo responde, en buena medida, a esa lógica. No es solo un relevo de nombres, sino una redefinición del equilibrio entre técnica y política.
La salida de María Jesús Montero, el ascenso de Carlos Cuerpo a la vicepresidencia y la incorporación de Arcadi España apuntan en esa dirección. El cambio rompe además una inercia simbólica —la vicepresidencia económica deja de estar en manos de una mujer—, pero su significado profundo está en los perfiles. Frente al peso político, la exposición mediática y la capacidad de confrontación de Montero, el nuevo esquema pivota sobre figuras de bajo perfil, orientadas a la gestión y alejadas del foco.
