El Mundial de unos cuantos
El futbol es parte de mi identidad al igual que para muchos mexicanos. Varios de nosotros hemos crecido siendo aficionados a una camiseta. Nunca he negado mi amor por mi Azulceleste aunque cada temporada me haga pegar tremendos corajes. Asistir al estadio a apoyar a mi equipo, ya sea al Cruz Azul o a la Selección Nacional, es una moneda al aire: es vivir la euforia o sentir tristeza profunda.
Esa pasión me ha llevado a asistir a diferentes mundiales de futbol: México 86, Italia 90, Estados Unidos 94, Francia 98, Alemania 2006 y Brasil 2014. La emoción de echar porras al Tricolor produce adrenalina pura. Es encontrarte con mexicanos fuera de nuestro país y sentirte como en casa. Es experimentar el cobijo por el entusiasmo que provoca cantar el “Cielito lindo”.
En unas semanas se celebrará el Mundial 2026 en México. En esta ocasión, los estadios........
