Y mientras tanto, ¿qué?
El oficialismo puso sobre la mesa la discusión de una reforma electoral que no abordaba los principales problemas que se enfrentan en las elecciones. No ofrecía soluciones reales para frenar la penetración del crimen organizado en el financiamiento como se ha documentado ampliamente que sucedió con el huachicol, la designación de candidatos o incluso el amago o asesinato de quienes no les convenían a sus intereses. Tampoco afrontaba la forma de eliminar la sobrerrepresentación para evitar que ningún partido político pueda modificar la Constitución sin consensos fundamentales. Y mucho menos asumía que había que atajar el uso abusivo de los programas sociales y la actuación grosera de la estructura de los servidores de la nación para llevarle votos al partido oficial. Durante meses se mantuvo al país........
