T-MEC: el examen final de Marcelo
El próximo miércoles primero de julio iniciará la revisión formal del T-MEC, negociación cuyo resultado será crucial para el futuro económico del país y el porvenir político del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, rumbo al 2030.
Dicho de otra forma, la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá podría redefinir el equilibrio económico de América del Norte y, además, incidir en el tablero de la próxima sucesión presidencial.
Ebrard camina con pies de plomo y evita caer en un optimismo sin sustento, por lo que ante el torpedeo de Trump al tratado comercial, hace saber cláusulas poco conocidas del acuerdo que se contrapondrían a una mala o fallida negociación.
Es el caso de que —aún con las obsesivas reticencias de Trump a continuar en el T-MEC— el tratado comercial seguiría vigente por lo menos diez años más, según lo declaró Ebrard hace un par de días. Y es que la revisión que se programó para este 2026, no estableció su desaparición inmediata. Quedó claro desde que entró en vigor el primero de julio de 2020 que el acuerdo simplemente entraría en un esquema de revisiones anuales hasta completar una década adicional de vigencia, si es que no se consigue el consenso para extenderlo otros 16 años.
Éste parece ser —según analistas— el escenario más probable, sobre todo porque México llega muy vulnerable a la negociación comercial más importante de la década con una economía en clara desaceleración, una creciente presión arancelaria estadounidense y con la Casa Blanca totalmente decidida a utilizar el comercio como instrumento de poder geopolítico frente a China.
La revisión, por lo tanto, ya no orbita únicamente alrededor del libre comercio, las reglas de origen, el acero, la industria automotriz y/o las cadenas de suministro, sino en el interés estadounidense de blindarse frente al avance industrial chino. Más claramente fraseado: el........
