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La estrategia de Irán: guerra asimétrica, combate psicológico y desgaste cognitivo

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06.03.2026

Si Irán se encontraba en su momento de mayor debilidad desde antes de que esta guerra iniciara, ahora lo está mucho más. El Ayatola fue eliminado, al igual que buena parte de su liderazgo. Su incapacidad para defender sus cielos es más que patente. Los daños que ha sufrido su infraestructura nuclear, militar y de misiles son enormes. Su capacidad naval está gravemente mermada. Y conforme escribimos estas líneas, este es un proceso que continúa. Las preguntas entonces giran en torno a por qué, cómo y hasta cuándo Irán seguirá resistiendo. Pero las respuestas pasan por asumir que estamos ante un enfrentamiento claramente y cada vez más dispar y que, por tanto, lo que Irán está implementando es una estrategia asimétrica de combate. Así, mientras Estados Unidos e Israel pueden definir la victoria en un rango que va desde el cambio de régimen hasta simplemente la destrucción material de los proyectos nuclear y de misiles iraníes, para el régimen en Teherán la victoria consiste tan solo en resistir y sobrevivir. La forma de lograrlo es impactar en el cálculo de sus contrapartes acerca de seguir adelante con la guerra. Este tipo de tácticas no se mide por los daños causados en el plano material, sino que utiliza lo material exclusivamente como instrumento para impactar en lo simbólico, lo psicológico, lo económico y lo político, a fin de incidir en percepciones, cálculos y decisiones de sus contrapartes. A continuación, algunos apuntes acerca de lo que hemos observado:

1. En general podemos decir que las tácticas asimétricas buscan hacer uso de las capacidades limitadas por parte de un actor que opera en condiciones dispares frente a otros, para provocar daños económicos, psicológicos y políticos en su enemigo. Para ello se emplea un arsenal de instrumentos que, en el caso de Irán, ha sido cuidadosamente planeado durante años, y que va desde el sabotaje y los ataques contra objetivos económicos y simbólicos hasta la producción de un sentimiento de caos y descontrol en toda su región y más allá.

2. Paralelamente, la guerra cognitiva consiste en el uso de técnicas psicológicas, sociales y tecnológicas para manipular la percepción de una población o de sus líderes. El objetivo no es simplemente que el enemigo crea algo falso, sino cambiar su comportamiento, debilitar su resiliencia y erosionar su cohesión social desde adentro. El INSS la define a menudo como un ataque al “sistema operativo” de la mente humana. En lugar de disparar balas, se disparan narrativas diseñadas para explotar sesgos cognitivos (INSS, 2024).

3. Desde esta perspectiva, la eficacia de este tipo de herramientas asimétricas, psicológicas y cognitivas no radica en el monto de los daños materiales causados, ni siquiera en el número de víctimas ocasionadas, sino en la........

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