Reflexiones de un 1 de mayo
La primera vez que vi a Simón Fischer —Bombita— en Relatos salvajes, sentí una mezcla de risa y alivio. Alguien, por fin, hacía lo que muchos fantasean en silencio. Explotar. Decir basta. Romper con la cadena invisible de abusos cotidianos que llamamos trabajo, normas, sistema.
Bombita estalla para recuperar algo más simple: dignidad, pero en la vida esta, te dicen que la dignidad no es rentable. ¡Mi madre! Y en estos tiempos todo tiene que rentar o, sencillamente, no sirve, se bota, se cambia, se desecha.
Uno sale entonces del cine pensando que sí, tal vez ese gesto extremo tiene algo de heroico. Pero llega el lunes y no hay explosiones, hay correos sin responder, reuniones innecesarias,........
