Slim, Salinas y las Fuerzas Armadas, en la nueva Embajada de EU
La celebración del 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos reunió en la nueva Embajada estadounidense en México a una parte relevante del poder político, militar y empresarial del país. Carlos Slim Helú, Benjamín Salinas, gobernadores, diplomáticos y al menos seis altos mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional, entre ellos cuatro generales, así como almirantes de la Marina, acudieron a una ceremonia que, además del carácter conmemorativo, envió un mensaje político y de continuidad en la cooperación bilateral.
El tono del encuentro contrastó con la narrativa de confrontación que algunos de los sectores más radicales de Morena han buscado imprimir a la relación con Estados Unidos.
El embajador Ronald Johnson aprovechó la ceremonia para dejar claro que, detrás de los desacuerdos públicos, la coordinación entre ambos gobiernos se mantiene e incluso se ha fortalecido en áreas estratégicas. Habló de la reducción de las muertes por sobredosis en Estados Unidos, de los decomisos de fentanilo, del desmantelamiento de laboratorios clandestinos, de las extradiciones de integrantes del crimen organizado y del trabajo conjunto entre las agencias de seguridad de ambos países. También sostuvo que la revisión del T-MEC debe verse como una oportunidad para fortalecer la competitividad de Norteamérica y no como un factor de ruptura.
La presencia de la cúpula militar mexicana fue especialmente significativa en un contexto en el que Estados Unidos mantiene la presión para obtener mayores resultados en el combate a los cárteles y al tráfico de drogas. La asistencia de generales y almirantes confirmó que la interlocución entre las Fuerzas Armadas de ambos países sigue siendo uno de los pilares de la relación y una prioridad para ambos gobiernos.
En representación del gobierno mexicano, Roberto Velasco llevó un mensaje en el mismo sentido. Destacó el diálogo, la cooperación y el respeto mutuo como los ejes que han permitido mantener una relación constructiva con Estados Unidos, pese a las diferencias que persisten en materia comercial, migratoria y de seguridad. El tono fue el de una diplomacia que privilegia los acuerdos sobre la confrontación y que busca preservar los canales de comunicación en la antesala de una compleja negociación del T-MEC.
Citó como muestra de esa coordinación los avances en seguridad, el combate al tráfico de drogas y armas, la estrategia conjunta contra el gusano barrenador y el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, al tiempo que subrayó que la protección de........
