Eutanasia: Dejar de sufrir no debería ser un delito
Samara Martínez es una joven (31 años) activista que padece enfermedades crónico-degenerativas en etapa terminal. Cuando cumplió 17 años fue diagnosticada con dislipidemia mixta e hipertensión. Al cumplir 22, los médicos le detectaron glomeruloesclerosis focal y segmentaria, razón por la cual le quedaba 23% de función renal. Adicionalmente le diagnosticaron lupus eritematoso sistémico, enfermedad autoinmune en la que los anticuerpos atacan los órganos. Panorama por demás difícil para una mujer que no había llegado a los 30 años. Samara recibió dos trasplantes de riñón que resultaron fallidos y producto de eso, debe someterse a diálisis durante 10 horas al día.
En octubre del año pasado, Samara Martínez acudió a la Cámara de Diputados y a la de Senadores para presentar una iniciativa que modifica la Ley General de........
