Incertidumbre, el sello de la casa
Aunque esperada, la decisión del gobierno norteamericano de no ratificar el T-MEC y de optar por la ruta de las revisiones anuales por los próximos diez años, no deja de ser un duro golpe para el clima de inversiones y, con ello, del principal elemento del desarrollo económico de nuestro país.
En efecto, aunque el Tratado perdura en los términos en los que fue originalmente negociado, las revisiones anuales abren un escenario de negociación permanente en el que México queda a expensas de las veleidosas condiciones que el gobierno de Estados Unidos decida poner sobre la mesa año tras año.
De nada van a servirnos, en el periodo que ahora se abre, los llamados a la racionalidad y a la sensatez a los que el gobierno mexicano ha venido desde hace meses invocando —y que, en el fondo, tienen razón— en el sentido de que el Tratado es un acuerdo ampliamente favorable para la economía de los tres países; que todos somos beneficiarios directos de la integración comercial y de las cadenas de suministros que se han construido en la........
