El triunfo de lo inútil
Hace más de veinte mil años, un ser humano entró en una cueva y comenzó a pintar. No estaba construyendo una herramienta. No estaba fabricando un arma. No estaba produciendo alimento. Mientras otros miembros de su grupo cazaban, recolectaban o intentaban sobrevivir a un mundo hostil, alguien decidió detenerse frente a una pared de piedra y dibujar animales que corrían, figuras humanas y símbolos cuyo significado todavía se discute.
Es una escena extraña. La historia de nuestra especie suele contarse como la historia de la supervivencia: el descubrimiento del fuego, la invención de las herramientas, la agricultura, las ciudades, la medicina. Sin embargo, junto a todas esas conquistas aparece otra actividad cuya utilidad resulta mucho más difícil de explicar. Desde las cuevas prehistóricas hasta los museos contemporáneos, los seres humanos hemos dedicado una cantidad incalculable de tiempo, talento y recursos a producir algo que, aparentemente, no sirve para nada.
La afirmación puede parecer provocadora, pero conviene detenerse un momento en ella. Una........
