Desnudez
El reciente desastre nos ha devuelto, de golpe, a nuestra escala real. Bastó un segundo de caos para que el simulacro de control que construimos se hiciera pedazos, demostrando la fragilidad absoluta que nos define. Ante el miedo y el peligro, cuando la esperanza queda reducida a su mínima expresión, descubrimos que somos criaturas asustadas que viven la insoportable levedad del ser de Kundera.
En ese instante de vulnerabilidad básica, la ilusión del individualismo se desvanece y nos topamos con una verdad ontológica ineludible, sin el otro que acuda a nuestro auxilio, no podríamos salvarnos de la muerte. Olvidamos con frecuencia el pensamiento existencial de Heidegger sobre el........
