Harfuch se bajó del caballo
Hay una máxima no escrita en la política mexicana que a pesar de lo pequeña que es, encierra una gran verdad, y dice así: “en política lo que se niega se afirma”. Por eso la reciente declaración de Omar García Harfuch, descartándose para la contienda presidencial de 2030, merece leerse menos como una renuncia y más como un movimiento estratégico.
No fue un destape invertido; fue un acto de disciplina pública hacia quien todavía está en el inicio de su gobierno. Al afirmar que sería “irresponsable” pensar en otra cosa que no fuera la seguridad y que ese cargo no permite una “agenda paralela”, Harfuch envió simultáneamente tres mensajes: lealtad absoluta a Claudia Sheinbaum, respeto a las Fuerzas de Seguridad y rechazo a cualquier sospecha de campaña anticipada.
La jugada tiene lógica. Hoy, Harfuch es probablemente el integrante del gabinete con mejores niveles de aprobación ciudadana. Diversas mediciones lo colocan como el funcionario mejor evaluado del gobierno y como........
