Corrupción: debimos haberlo sabido
Como siempre, Paco Calderón tiene razón. En su cartón dominical alude a los escándalos de corrupción, de mal gusto, de insensibilidad, y de aspiracionismo desmedido de la 4T recurriendo a un término de gran utilidad y pertinencia: les nouveaux riches. El término proviene del siglo XIX francés y se popularizó en los escritos de autores como Balzac y otros. Se refiere al comportamiento de ciertos sectores de la sociedad (en esa época francesa) que alcanzan un determinado nivel de vida gracias a la transformación de la sociedad por el avance del capitalismo, y que de repente encuentran accesibles una serie de bienes y de servicios, de comportamientos y de status social que antes les eran negados. Pero la rapidez con la cual el capital transformó a las sociedades tradicionales de Europa occidental no permitió que las mentalidades de los beneficiarios de esa transformación también cambiaran. Por lo tanto, se tiene una disonancia entre los recursos disponibles de todo tipo a estos sectores de la sociedad y las mentalidades, o si se prefiere, “la cultura” que les permitiría no abusar, no exagerar, no “hacer osos” monumentales.
Los escándalos de la nueva Suprema Corte, de los diputados y senadores de Morena con sus viajes en primera, sus estéticas de belleza en el Senado, sus gastos ostentosos en joyería, vestido, automóviles, etcétera. Todo eso que hemos visto a lo largo de los últimos meses, e incluyendo desde luego las andanzas de los hijos de López Obrador, revelan una tendencia muy parecida a la ya descrita. De repente, en el 2018, sectores militantes de la 4T, antes del PRD, antes del PMS, o PMT, o PRT, o varios más, y aun antes de eso, del Partido Comunista Mexicano, han seguido una trayectoria........
