La escala necesaria
Si algo es claro en Getsemaní es que la crisis de habitabilidad no admite respuestas tímidas. Durante años se ha hablado de preservar el barrio, pero la realidad es que el barrio se ha vaciado. En dos décadas, Getsemaní perdió más del 90 por ciento de su población residente. Ese dato basta para entender la magnitud del problema, pero también obliga a pensar en la magnitud de la respuesta.
Si lo que está en juego es la preservación de la vida de barrio como patrimonio cultural, no basta con pensar en la permanencia de los pocos que quedan. También hay que pensar en el regreso de muchos getsemanicenses expulsados por la presión del turismo, la especulación y el cambio de usos. Un barrio no se sostiene con recuerdos. Se sostiene con gente:........
