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Vicente Quirarte y la ciudad reflejada en el asfalto

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12.08.2026

Porfirio Díaz fundió unos viejos cañones para transformarlos en vías férreas. Se lo contó con orgullo a Jesús E. Valenzuela. El poeta le respondió: “Pero no se olvide, señor Presidente, de que pueden volver a convertirse en cañones”.

En su libro Amor de ciudad grande Vicente Quirarte rescató este diálogo y agregó que la metáfora de Valenzuela había sido exacta: “las vías férreas que Porfirio Díaz trazó para dar paso a la modernidad, conducirían a los ejércitos de la Revolución”.

Con una guía telefónica de 1891, Quirarte ubicó alguna vez los sitios que Manuel Gutiérrez Nájera enumera en su famoso poema “La Duquesa Job”, y supo así que la duquesita del poeta habría recorrido exactamente 825 pasos entre La Sorpresa y el Jockey Club.

Era imposible caminar una calle del centro al lado de Quirarte sin que aparecieran anécdotas, historias, libros, datos, autores, revelaciones. A pocos escritores la ciudad se les ha entregado tan sencillamente tibia. Quirarte le quitó los velos, la desnudó, la convirtió en su musa, su escenario, se diría que su amante. “Leer la ciudad es defenderla”,........

© El Universal