Mi primera chamba: el primer paso, no la meta
Hay una paradoja que nuestros jóvenes conocen demasiado bien: para conseguir el primer empleo les piden experiencia, pero para adquirir experiencia necesitan que alguien les dé una primera oportunidad.
Por eso vale la pena reconocer iniciativas como Mi Primera Chamba, de la Alcaldía de Cartagena, que ha permitido que cientos de jóvenes tengan un primer acercamiento al mundo laboral.
Pero precisamente porque es un buen comienzo, debemos hacernos una pregunta: ¿qué pasa después de la primera chamba?
¿Estamos listos para la superinteligencia artificial? ¿Quién pone los límites?
Esta no es una pregunta para desconocer lo que se viene haciendo. Es una invitación a llevar la discusión al siguiente nivel.
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