El poder de liderar juntas: mujeres construyendo el futuro entre Colombia y Suecia
Cuando las mujeres lideran, cambian las organizaciones; cuando los países reconocen ese liderazgo, cambian el futuro. Esta es la visión que une a Colombia y Suecia: dos países que, desde realidades distintas, reconocen en la igualdad de género un motor para su desarrollo económico y social.
Colombia viene dando pasos firmes para que más mujeres ocupen posiciones estratégicas. Ese avance, lleno de desafíos en la actualidad, ha encontrado aliados que no buscan imponer modelos, sino compartir aprendizajes. Suecia es uno de ellos. Lo que aporta este país escandinavo no es una fórmula, sino una trayectoria de políticas públicas, investigación y decisiones empresariales que hoy se adaptan al contexto colombiano a través de iniciativas locales.
Durante décadas, Suecia ha aprendido que la igualdad no es el resultado de la espontaneidad. La inclusión se diseña. Se construye con intencionalidad, con políticas consistentes, con empresas comprometidas y con instrumentos que permiten medir el avance. Un ejemplo icónico es el de la licencia parental igualitaria, vigente desde 1974, que otorga 480 días remunerados por hijo, de los cuales 240 días corresponden a cada cuidador, sin posibilidad de transferencia. ¿El resultado? Los padres suecos toman alrededor del 30 % de estos días, impulsando una cultura de corresponsabilidad que permite que más mujeres continúen sus trayectorias profesionales sin asumir solas el rol de cuidadoras.
Ese diseño estratégico también se refleja en el sector empresarial. El Código Sueco de Gobierno Corporativo promueve que al menos el 40 % de las juntas directivas esté compuesto por mujeres, mientras que el Índice AP2 de Representación Femenina, que mide la proporción de mujeres en los consejos directivos de las empresas suecas que cotizan en bolsa, evidencia avances constantes en la presencia femenina en los niveles más altos de liderazgo corporativo. Producto de este conjunto de políticas y compromisos, Suecia encabezó el Índice Europeo de Igualdad de Género en 2025, destacando los indicadores de participación económica y liderazgo.
Este enfoque, basado en decisiones deliberadas y no en la improvisación, está encontrando eco en Colombia, donde varias empresas suecas han adoptado y adaptado estas prácticas con resultados concretos.
Volvo Cars es un ejemplo claro. Por más de tres décadas, la marca ha investigado cómo las diferencias físicas entre las personas afectan la seguridad vial. Su iniciativa EVA liberó décadas de datos reales de accidentes, permitiendo mejorar los sistemas de seguridad para mujeres, hombres y personas gestantes. En 2025, ese compromiso fue reconocido con el premio Sandy Myhre de Women’s Worldwide Car of the Year.
En el sector farmacéutico, AstraZeneca destaca con un 55 % de mujeres en posiciones directivas dentro del Clúster Andino, demostrando que la diversidad es un motor para la innovación.
Electrolux, en bienes de consumo, ofrece cifras igualmente contundentes: 53 % de su fuerza laboral en Colombia son mujeres, 50 % ocupan posiciones de liderazgo, y en 2025, 58 % de las contrataciones profesionales correspondieron a mujeres.
Essity, compañía líder en productos de higiene y bienestar, suma más de 1.148 mujeres en su equipo en Colombia, equivalentes al 31 % de su fuerza laboral, y un 46 % de mujeres en liderazgo.
Suecia ha demostrado que la igualdad es una decisión deliberada. Colombia demuestra cada día que tiene el talento y la determinación para hacerla realidad
Y en sectores históricamente masculinizados, como la minería, iniciativas impulsadas en Colombia por empresas como Epiroc, con su programa High Voltage Women 2026, así como el programa Minería Americana más Responsable y Sostenible, liderado por el Consejo Internacional de la Industria Sueca, están fortaleciendo la formalización y el liderazgo de mujeres mineras, permitiéndoles convertirse en agentes de transformación económica y social en sus territorios.
Estos casos confirman que la equidad no es un compromiso abstracto, sino una práctica que genera impacto. Las empresas suecas no solo aportan empleo e inversión, sino también una visión de gestión del talento que reconoce el liderazgo femenino como un componente esencial de la competitividad.
Desde Team Sweden, nuestro compromiso es seguir fortaleciendo e impulsando estas prácticas entre Colombia y Suecia. Conectar experiencias, facilitar colaboraciones y acompañar a las empresas que entienden que la igualdad de género no es una tendencia, sino una estrategia inteligente y necesaria para el desarrollo sostenible. A eso nos referimos con Hecho Con Suecia.
Suecia ha demostrado que la igualdad es una decisión deliberada. Colombia demuestra cada día que tiene el talento y la determinación para hacerla realidad. Cuando estos caminos se unen, el liderazgo femenino deja atrás la categoría de aspiración y se convierte en una fuerza que impulsa el desarrollo, transforma organizaciones y abre horizontes compartidos.
Ese es el futuro que Colombia y Suecia están construyendo juntas. Sigámoslo haciendo posible.
YAZMIN MAYA
Country manager Business Sweden
