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De Claudia a Paloma

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27.04.2026

Sí, claro: preferiría que Claudia López fuera de segunda en las encuestas. Mujer, feminista y lesbiana. Tres goles en una sola tanda. Conquistar con ella la presidencia por primera vez en 216 años de patria, dos siglos de testosterona, más de 100 machos contando presidentes titulares, interinos y encargados.

Triple combo que le funcionó a Claudia López en Bogotá. Capital vanguardista, cosmopolita, rebelde y de mayor apertura mental. Contrario a toda Colombia metida en un solo costal: costumbrista, supersticiosa, pueblerina, arraigada, tradicionalista, compleja, acomplejada, apegada a los valores de vieja guardia. Amalgama que hoy tiene a la exalcaldesa bogotana con un 2 por ciento de intención de voto en las encuestas a la presidencia.

Somos lo que somos sin darle mucha voltereta: un país machista, católico, tradicional, aferrado a valores patriarcales, creyente en la familia convencional. Hasta el mismísimo Gustavo Petro –visitante de clubes de ‘striptease’ en Europa y caminante con novias en Panamá– tuvo que venderse en la campaña como un hombre de familia nuclear, padre de media docena de hijos, esposo fiel y leal.

Imagen de la familia perfecta que inundó las redes, periódicos, televisión, revistas y prensa. Pero fotos que eran pura apariencia. Tercera esposa de la que se divorció, hijos que nunca crió, amores por dentro y por fuera. Disfraz que no tiene Claudia López para que voten por ella; ilusión de la familia tradicional que no puede ponerse como máscara para llegar a la presidencia. Desnudez que difícilmente le permitirá atravesar el techo de cristal.

Firmamento que sí podría abrirse para una mujer de corte más tradicional. Mamá, conservadora, chapada a la antigua, menos agresiva, más femenina, sin etiquetas feministas, alejada de las demandas de los colectivos activistas. Y para que el sapo sea menos difícil de tragar: respaldada por un partido tradicional, apadrinada por un expresidente popular, envuelta en una figura paternal que compensa la homosexualidad de su fórmula vicepresidencial. Mezcla más fácil de digerir para la sociedad colombiana que la de Claudia, que, tras de ser mujer, es además feminista y también lesbiana.

¿Sirve Paloma Valencia de ejemplo para futuras generaciones de mujeres, aunque no sea feminista, ni promueva el aborto, ni ofrezca una perspectiva de género en las políticas públicas, imponga una agenda en materia de autonomía corporal, promueva derechos sexuales y reproductivos de las mujeres?

Lo responde Isabel Allende en su último libro, ‘La palabra mágica’: “no necesito machacar ideología feminista, basta con presentar protagonistas femeninas fuertes”. Y eso es justamente Paloma: una mujer fuerte, corajuda, valiente, estudiosa, seria e inteligente. Ejemplo para millones de niñas que crecen dentro de una sociedad que las ignora, cosifica, sexualiza, denigra, reduce, silencia, mata y acosa laboral y sexualmente. Y donde solo hemos sido una nota a pie de página en la historia de nuestra patria.

No sé si el feminismo sea resorte exclusivo de la izquierda y tampoco me importa. Las mujeres somos parte de todas las sociedades y estamos en todas las orillas del espectro político. Mujeres de derecha, centroderecha y conservadoras que abrieron trocha para mujeres en otras partes del planeta: Violeta Barrios de Chamorro en Nicaragua, Mireya Moscoso en Panamá, Laura Chinchilla en Costa Rica, Dina Boluarte en Perú, Margaret Thatcher en el Reino Unido, Giorgia Meloni en Italia, Angela Merkel en Alemania, Kim Campbell en Canadá, Ellen Johnson en Liberia, Theresa May en el Reino Unido, Sanae Taikachi en Japón.

No sé si el feminismo sea resorte exclusivo de la izquierda y tampoco me importa. Las mujeres somos parte de todas las sociedades y estamos en todas las orillas del espectro político

Necesitamos heroínas, nos urgen musas de inspiración. Y en un momento en que nuestras niñas leen cosas horribles que hacen otras mujeres: suegras que matan a nueras, funcionarias públicas que falsifican títulos, escaleras sexuales para adquirir poder, denunciantes de conciertos para delinquir que gradúan de locas, ataques entre periodistas y candidatas, ataques de feministas hacia antifeministas, zancadillas y arañazos entre nosotras.

Necesitamos una heroína. Nos urge que una mujer rompa el techo de cristal y llegue a la presidencia, sea de izquierda o derecha, feminista o antifeminista, apellídese López o Valencia.

PAOLA OCHOA

En X: @PaolaOchoaAmaya

(Lea todas las columnas de Paola Ochoa en EL TIEMPO aquí)


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