menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Y ahora, a gobernar

26 0
08.08.2026

A Adle (o Belard, para los que más lo quieren) le ha salido muy bien esta primera etapa, que cerró el viernes, con su juramento de posesión.

LÉELA PRIMERO

Recibe un día antes las columnas de María Isabel Rueda. Adelanto exclusivo para suscriptores.

El nuevo presidente logró por fin robarle el foco a Petro, no solo por las expectativas que despierta su llegada, sino por ese patrón de simbología que se convirtió en su lenguaje de comunicación con los colombianos en su campaña, desde que prometió que gobernaría con los “nuncas” y que no haría pactos con partidos políticos. Millones de colombianos se lo creyeron porque la politiquería produce entre asco y hastío.

Cali, Sucursal del Cielo, bien se merecía un homenaje. Que vengan muchos más. La primera parte de la ceremonia de posesión resultó innecesariamente larga y aburrida. Más diversión había cuando los presidentes (por lo menos los liberales) hacían, rumbo a su posesión, una paradita en La Candelaria, donde las hermanas Rodríguez Fonnegra los invitaban a almorzar el tradicional ajiaco pero después había desfile familiar de pasarela callejera y llegaban al Congreso a su posesión, siempre larga y aburrida como esta, pero no tanto. Lo más emocionante fue la forma como Adle se escabulló de la Arena de........

© El Tiempo