La República contra el caudillo
Montesquieu entendió una verdad elemental de toda democracia: cuando la justicia deja de ser independiente, el poder deja de tener límites. No hay separación de poderes sin jueces libres. No hay libertad política cuando el gobernante puede intimidar, someter o reemplazar a quienes deben controlarlo. Las naciones empiezan a derrumbarse cuando se destruye la justicia.
Durante casi cuatro años de desgobierno, la Rama Judicial ha sido el principal muro de contención frente a los excesos del poder presidencial. Si el país no ha derivado hacia un modelo abiertamente autoritario, ha sido porque los jueces han impedido que el Ejecutivo gobierne mediante estados de excepción injustificados, sustituya al Congreso con decretos o utilice mecanismos populistas para concentrar poder político y electoral.
Y precisamente por eso Petro ha convertido a la justicia en su principal enemigo. La más reciente arremetida ocurrió tras la suspensión provisional del Decreto 0415 de 2026 por parte del Consejo de Estado. Con ese decreto, el Gobierno pretendía........
