La política de la serenidad
A inicios de este año leí una reflexión de un joven escritor que me dejó pensando. Decía que muchos profesores han terminado convertidos en una especie de animadores de sus clases. Las diapositivas vistosas, los memes, las referencias virales y las canciones de reguetón, argumentaba, se habían convertido en herramientas para captar la atención de estudiantes cada vez más dispersos y acostumbrados a un flujo inagotable de estímulos.
Su crítica, interpreto yo, no era contra esos recursos en sí, sino contra el hecho de que en el entorno digital actual solemos poner más energía en la forma que en el fondo y la complejidad, por ende, tiende a achicarse para caber en esos formatos. La misma lógica del entretenimiento que le pide al profesor hacer malabares pedagógicos para asimilarse a TikTok ha colonizado la vida pública y le exige al líder de hoy volverse también influencer o streamer.
Esta campaña en particular ha........
