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Ignoradas del Óscar

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28.02.2026

Dentro de un par de semanas se entregarán las estatuillas de la Academia de Hollywood y, mientras se multiplican los chismes y comentarios sobre esa gala glamurosa, me siguen rondando en la mente algunos nombres que no estarán ni entre los nominados.

(Le puede interesar: Nuestros mayores creadores).

Por ejemplo, recuerdo la conmoción que me causó el osado rol de Jennifer Lawrence en Mátate, amor, una película que no recibió buenas críticas, pero que a mí me cautivó y me transportó cuatro décadas atrás por el arco dramático de su protagonista.

Lawrence es Grace, una escritora cuya creatividad cae en desgracia durante su posparto y su mente se descarrila de manera progresiva y muy similar a una de las heroínas de mi juventud: Beatrice Dalle, en la inolvidable Betty Blue, de 1986 (que tampoco ganó el Óscar). Pensé que era solo una fijación mía, pero hace unos días, en un encuentro casual con Ramsés Ramos y otros actores de teatro, coincidimos en la admiración por el papel de Lawrence.

Las escenas sexuales, su mirada ansiosa y la respuesta incoherente al entorno tienen en su interpretación un acento honesto, ya que la actriz echó mano de un posparto problemático en la vida real. Su cuerpo, aún con las secuelas de la maternidad, es un testimonio elocuente del dolor, el encierro y el éxtasis que traen los primeros días de un hijo.

El mismo guion, coescrito por la autora británica Lynne Ramsay (una pluma incómoda, como ya habíamos visto en Tenemos que hablar de Kevin), podría haber aspirado a un Óscar, pero sus escenas estridentes quizás no encajan en la norma. Pueden constatarlo en la plataforma Mubi.

* * *

De igual forma, me sorprendió no ver entre las cinco aspirantes a mejor película internacional a la surcoreana La única opción (No Other Choice), una de las más originales e imprevistas que vi el año pasado y que se paseó exitosa por festivales independientes y premios internacionales. La desopilante manera en que su protagonista busca un empleo (eliminando a sus competidores) esconde una reflexión oscura sobre el desempleo a una edad avanzada.

Y, aunque seguramente es un placer culposo (o me volví muy viejo), también me conmovió el personaje que Noah Baumbach y Emily Mortimer le construyeron a George Clooney en su película Jay Kelly, como una estrella que se acerca al final de su carrera y elabora su propio acto de contrición frente a su pasado. En su actuación me resonaron ecos de Mastroianni en Ocho y medio y hasta de Stardust Memories, que es el homenaje que le rindió Woody Allen. También pueden juzgarla en Netflix.

Finalmente, si bien Wagner Moura brilla en El agente secreto (que aspira a cuatro Óscares), quien se roba los corazones es Tânia Maria (Doña Sebastiana), una encantadora mujer que descubrió la actuación a los 72 años y que, en su espontaneidad, merecería, si no un galardón, al menos un subsidio... ¡Qué belleza, su papel!

* * *

De postre, dos recomendaciones: este sábado 28 de febrero y el domingo 1.° de marzo, las salas de Cine Colombia Alternativo traen un montaje contundente del National Theatre de Londres: Inter Alia, con la soberbia actuación de Rosamund Pike. En ella, una jueza soporta en carne propia el peso de sus sentencias, algo similar a la obra Prima Facie (de hecho, escrita por la misma autora, Suzie Miller), pero con menores de edad de por medio. Brillante.

Y no me he podido sacar de la cabeza el nuevo sencillo de la cantautora colombiana Victoria Sur, Mi fortuna, grabado solo con su voz y el piano de Nicolás Ospina en el auditorio de la biblioteca Luis Ángel Arango. Un verso que rima con el título (Con tu sonrisa oportuna, tan clara como la luna) se encarnó hace tres décadas y me despierta cada mañana. El sencillo y todo el álbum se lanzan el 15 de marzo en ese mismo auditorio. Pueden escucharlo en https://open.spotify.com/track/15NBW6FAv1pvN852pKwogq?si=oQ4NcV0OT4-2ruxUdGWJ7w.

*@julguz - Creador de Cuatro de Julio

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