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Ya nos veremos, Auralú

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31.03.2026

Una gran mujer, bella entre las bellas, sabia entre las sabias, amorosa, sensual, atrevida, impetuosa, valiente, acaba de decir tacho y la remacho y no juego más y se retiró al descanso definitivo, evitando una continuidad desesperanzada. La perdemos por igual el mundo, la cultura, su familia y mi corazón. Con su pluma de mecanógrafa periodística azotó la injusticia y la corruptela. Paseó por el mundo de museo en museo siendo admirada a la par que las obras expuestas. Tenía conciencia de su bella figura, pero su sentido del humor le permitía hacer broma de sí misma, a consecuencia de su pronunciado juanete.

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Fue la joven esposa del gobernador del Valle Rodrigo Lloreda Caicedo, padre de sus cuatro hijos espléndidos: Rodriguito, Kiko, Chedes y Chía, por quienes mantengo un afecto y una gratitud sin medida. Se disolvió su relación y ella le puso la cara a lo que puede y debe llegar una mujer talentosa. Ingresó a la libromanía y fue por muchos años comentarista de títulos para el Círculo de Lectores. Igualmente cortejada por galanes de allá y........

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