Distopías reales
“La felicidad no me hace feliz”, dice Jean, personaje de Julian Barnes en Despedidas.
Nada más peligroso que una utopía llevada a la práctica. Los sueños de una sociedad perfecta, justa, suelen transformarse en pesadillas autoritarias y excluyentes cuando se intentan llevar a la realidad.
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Líderes mesiánicos narcisistas y profetas prometen salvar al mundo en nombre del progreso, la tecnología, la revolución o la espiritualidad.
Soñamos lo irrealizable para luego habitar las ruinas del sueño.
Han crecido tanto nuestros deseos que nos sentimos pobres. La promesa de felicidad hoy pasa por el........
