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Elecciones incomparables

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26.03.2026

Comparar las elecciones del 22 con las actuales no solo es vano, sino que conduce a conclusiones equivocadas. Cada certamen electoral es distinto; trazar paralelismos es un fútil ejercicio de anticipación que puede condicionar negativamente las estrategias de campaña.

(Le puede interesar: La fórmula).

Es cierto que al igual que en las pasadas elecciones, la izquierda tenía un candidato único e indiscutible; que la derecha estaba fragmentada entre una opción que aglutinaba las fuerzas tradicionales y un outsider que renegaba la clase política; o incluso que el centro se había diluido ante los polos de atracción opuestos. Una foto que bien podría representarse actualmente con Cepeda como exponente de una fuerza ya portadora de un cupo a segunda vuelta; Paloma, que con su repunte en las encuestas y tras la victoria en las consultas se ha convertido en atractiva alternativa para los partidos y entra a competir un mismo espacio con Abelardo, quien, a su vez, decidió repetir el libreto de Rodolfo Hernández; y, de otro lado, Sergio Fajardo y Claudia López, que todavía no encuentran la fórmula para proyectarse más nítidamente en la discusión política.

Pero lejos de estar calcadas, las próximas elecciones se decidirán sobre la base de ingredientes muy distintos. Comenzando porque el candidato que puntea no es el de la oposición. Es el candidato del propio Gobierno, que ha decidido convertirse en su jefe de campaña. La propuesta política de Cepeda se edifica sobre el camino ya recorrido por Petro, el cual pese a sus protuberantes fallas ha podido consolidar la principal fuerza política del país. En estos años la izquierda ha fracasado en la gestión del Estado, pero paradójicamente ha generado un cambio irreversible en la mentalidad política y en la sociedad, traducido para ella en términos de baluarte electoral.

Quien pase a segunda vuelta para competirle a Cepeda no será necesaria y únicamente el más virtuoso, sino el que las encuestas muestren como el que pueda destronarlo.

No importan el colapso del sistema de salud, los aberrantes escándalos de corrupción o el deterioro ostensible del orden público –entre otras crisis–, porque la táctica a la postre victoriosa del gobierno de izquierda fue haberle dado voz y empoderado a una ciudadanía invisibilizada. Agobiados por las desigualdades y maltratados por una clase política indolente, los “nadies” –como ellos mismos los denominan– prefieren alimentar su esperanza a partir del resentimiento que sabe encontrar culpables, antes que bajar la cabeza y someterse a la promesa de un futuro que invoca el pasado como solución a sus problemas. El pobre de ayer y que sigue siendo pobre hoy podrá experimentar que no han mejorado sus condiciones de vida, pero por lo menos siente que sus reclamos han sido escuchados.

Al aupar las masas y amenazar con transformaciones radicales, el Gobierno ha generado una reacción opuesta y de calibre equivalente. El establecimiento, miope ante lo que se fraguaba, advierte ahora el peligro que representa la continuidad del petrismo. Avala cualquier candidatura que lo pueda derrotar. Esta es una segunda diferencia con respecto a las pasadas elecciones. Así las cosas, del lado de la centroderecha, apelar a la asepsia política y a la indignación con los partidos, como lo hizo Rodolfo Hernández, no será suficiente. El motor de quienes hoy viven en la oposición ya no es el rechazo a la clase política tradicional, o la búsqueda de un outsider, sino el miedo que sienten ante el inminente colapso de un sistema imperfecto pero cómodo para ellos. De ahí que quien pase a segunda vuelta para competirle a Cepeda no será necesaria y únicamente el más virtuoso, sino el que las encuestas muestren como el que pueda destronarlo.

Los únicos para los que la historia parece repetirse son los candidatos del centro. Allá donde reinan la sobriedad y la sensatez no caben ni el resentimiento ni el miedo, que son los ingredientes determinantes en estas elecciones.

@gabocifuentes

(Lea todas las columnas de Gabriel Cifuentes en EL TIEMPO, aquí)


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