A propósito de política
No he sido político de profesión, ni he sido valido de político alguno. El trasfondo de la política es el ansia de poder. Tengo ideas políticas y pertenezco a un partido, pero no ejerzo, es decir, no persigo el poder para usufructuarlo tras un escritorio en una dependencia del gobierno (burócrata). El único cargo público que he ocupado –la rectoría de la Universidad Nacional– no fue una dádiva o compensación por haberle sido útil al nominador de turno, el presidente de la República. Mi filiación política era contraria a la suya y yo no era militante activo al servicio de las directivas de mi partido –el Liberal– y, por lo tanto, no tenía chance de ser cuota política.
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Confesado lo anterior, debo también hacer saber que no he sido indiferente al acontecer político. Desde cuando estudiaba bachillerato la política formaba parte de mis inquietudes intelectuales. Cursé los últimos años en el Colegio de la Universidad Libre, donde se respiraba el espíritu liberal del fundador, Benjamín Herrera. Por mi récord académico me fue ofrecida una beca para estudiar........
