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Encuentro enebé*, realidades y utopías: caminando juntes hacia un nuevo futuro

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13.03.2026

Opinión Encuentro enebé*, realidades y utopías: caminando juntes hacia un nuevo futuro

Si eres mujer, imagina que todo el mundo te percibiera genuinamente como hombre. Por el contrario, si eres hombre, imagina que todo el mundo te percibiera genuinamente como mujer. Que lo hicieran todos los días y a todas horas. Ahora imagina que no entiendes esto, que no sabes de dónde viene la incomodidad, que no puedes percibirte como mujer u hombre. Imagina que todos los días te identifican y te tratan de una forma que te es dolorosa o confusa para ti. Y entre tu confusión, tu duda, tu rabia, te exijan una sonrisa y que además les debas comprender cuando te planteen que tu sentir es algo imposible o se burlan. Como si ser mujer u hombre fuese la única realidad. ¿Podrías vivir así?

Nuestra vida, como personas enebé*, está marcada por nuestra invisibilidad y otras violencias: no existimos en el imaginario de la sociedad. Hil Malatino dice en su libro Cuidados Trans que el género es un regalo, en el sentido de que nunca sabemos qué género nos va a dar la otra persona. Quizás sería más correcto decir que ya sabemos, desde nuestra experiencia, quemuy pocas veces recibiremos el regalo que siempre pedimos.En contadas ocasiones la otra persona nos devuelve la percepción de nuestro género y en la mayoría de las veces nos va a empujar en una de las dos jaulas del binarismo. Esto cansa y genera daño; estamos hartes de ser malgenerizades, cuestionades, violentades y de tener que salir del armario constantemente. 

Nuestras vidas enebés* están marcadas por un punto de inflexión para nosotres que cumple ya tres años: el 28 de febrero de 2023 se aprobó la ley LGBTI estatal, una ley que se vendió como la solución de nuestros problemas, pero que al final nos excluye a las personas enebé, migras, diska y a las infancias.Esta ley va en contra de los estándares internacionales sobre Derechos Humanos, así como de los Principios de Yogyakarta. Muchas personas enebé* vivimos y recordamos este hecho como «un luto»: nos hizo sentirnos completamente abandonades por el Movimiento Trans y LGBT hegemónico-privilegiado. Las personas que antes decían que no iban a dejar a nadie atrás han hecho la vista gorda y nos dejaron de lado para poder proclamar y celebrar su éxito.

El tiempo al final nos dio la razón. En julio de 2025, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas expresó, sobre la ley LGBTI estatal, “su preocupación por el hecho de que esta falta de reconocimiento expone a las personas no binarias a situaciones de discriminación en diversos ámbitos, incluidos los espacios públicos y de ocio, el sistema educativo, los servicios de salud y el empleo, entre otros”. Es decir, se están violando nuestros derechos humanos garantizados tanto en la Constitución Española como en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Según la investigación Transaludes 2024, en los últimos 12 meses las personas enebé* el 58% ha tenido necesidad de recibir atención por su salud mental, pero no pudieron permitírsela por razones económicas

Esta imposición a nivel social, legal y sanitaria de una reafirmación de género binaria, es decir, que te definas sí o sí como hombre o mujer o no debes existir, causa un gran coste y deterioro de nuestra salud física, emocional y psicológica. Según la investigación Transaludes 2024, en los últimos 12 meses las personas enebé* el 58% ha tenido necesidad de recibir atención por su salud mental, pero no pudieron permitírsela por razones económicas y el 69,3% ha acudido a una consulta psicológica o psiquiátrica, en comparación con solo el 6% en la población general. Las personas enebé*, junto con las transmasculinidades, también tienen las cifras más altas de conducta autolesiva del 27% en los últimos 12 meses y 40,4% hace más de 12 meses; pensamientos suicidas entre 35,4% y 45,2%; y entre el 6,9 y el 31,8% de intentos de suicidio (asesinato social) . Entre un tercio y la mitad de nosotres interioriza la violencia sociocultural con las consecuencias en nuestra salud mental, lesiones y muerte.

No podemos decidir sobre nuestro cuerpo y felicidad sin pensar en si nos insultarán, darán una paliza o nos asesinarán. Todo ello genera un silencio, violencia y miedo a la exposición que interiorizamos y que para protegernos, nos aísla. No sabemos ni creemos que podamos hablar de ello o que lo merezcamos, y con ello mantener o crear relaciones es complicado. Hay quien ha sido violentade o echade de casa por su familia o su pareja. Otres conviven con la violencia diaria por no poder denunciar. En las instituciones educativas solemos vivir altas tasas de acoso escolar y muchas veces no se aplica la rectificación de nombre y/o de género en nuestros casos; además, se sigue usando un nombre o género erróneo desde el profesorado. El desamparo legislativo y social nos deja a merced de esta violencia y de saber que ni los títulos académico irán acorde a nuestra identidad o nos expondrán en el futuro (por la incongruencia entre la realidad social y la legal).

Nos asusta graduarnos, no sabemos si podremos encontrar trabajo o deberemos permanecer en el armario. El armario nos duele y daña emocionalmente, llegando a las autolesiones (o más), pero nos protege de las lesiones sociales. Es una decisión que nadie debería que tomar constantemente a cada paso. En nuestro tiempo libre, la violencia a nuestra expresión nos retiene pero también el tener que aceptar la binarización de nuestras cuerpas (vestuarios, equipos deportivos, baños, precios diferenciados por sexo). En los medios de comunicación somos una burla, una mofa o una ideología no respetable, y con ello crecemos sin referentes, lo que nos hace complejo entender nuestra realidad diversa y genera mucho auto-odio y mitos sobre cómo debemos ser.

Tampoco sabemos si accederemos a un alquiler, sumado a la ya precariedad existente. Este crecer violentades por las instituciones hace que no acudamos a ellas, ni denunciemos, ni hagamos el cambio de nombre (en caso de querer) en el Registro Civil —ni poder cambiar la mención de género a una que nos represente sin pasar por los tribunales, y además sin garantía de éxito— ni que se nos concedan dichas rectificaciones en los diferentes servicios autonómicos de salud (a pesar de estar permitido poner sexo indeterminado). No acudimos o disminuimos las visitas a les médiques, con el riesgo que supone, por no ser malgenerizades, por no ser comprendides si tenemos dificultad en mostrar nuestro cuerpo o saber que, si quisieramos, ante una transición médica posiblemente nos van a cuestionar, no derivar, no va a haber conocimiento o se va a negar algo que está en la cartera de servicios, sea o no un proceso normativo. 

Esta situación nos hizo plantearnos organizar el Encuentro Estatal Enebé*: para reconocer la importancia de tener existencia, grupo de iguales y redes de apoyo ante situaciones de violencia y exclusión social, además de la necesidad de crear espacios de acción colectiva ante la precariedad 

Esta situación nos hizo plantearnos organizar el Encuentro Estatal Enebé*: para reconocer la importancia de tener existencia, grupo de iguales y redes de apoyo ante situaciones de violencia y exclusión social, además de la necesidad de crear espacios de acción colectiva ante la precariedad económica, la falta de asistencia médica y la violencia. Y ante todo, investigar cómo creamos un........

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