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Ortega Smith estorba, Quero asciende: Madrid como laboratorio de la lepenización de Vox

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24.02.2026

Opinión Ortega Smith estorba, Quero asciende: Madrid como laboratorio de la lepenización de Vox

@MiguelUrban@miguelurban.bsky.social

El pasado miércoles se consumaba la expulsión del único de los fundadores de Vox —con la salvedad de Santiago Abascal, que continúa en la dirección—. Ortega Smith era expedientado por no ceder la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid, en el último de los muchos desencuentros con la dirección de Abascal desde que, en 2022, fuera cesado como secretario general de Vox. Tras ello llegó la retirada de la vicepresidencia del partido en 2024 y de sus cargos en el Congreso de los Diputados, quedando reducido a portavoz en el Ayuntamiento de Madrid.

Abascal defendía la decisión de expulsar a Ortega Smith, justificando que: “La dirección toma las decisiones y es la dirección la que manda. Y eso va a seguir siendo así. Quiero que lo sepan todos. A nosotros no nos va a caber ninguna duda cuando tengamos que tomar decisiones internas y también en la política española”. Mientras, el todavía portavoz en el Ayuntamiento se aferraba a su cargo, pues se sabe con mayoría, y defendía estar dispuesto a pelear internamente e incluso judicialmente, tanto en defensa de su militancia como de la autonomía del grupo en el Ayuntamiento para elegir a sus responsables. De hecho, la dirección nacional de Vox se ha llevado un primer revés al negarle el Consistorio madrileño cualquier posibilidad de descabalgar al máximo referente en la capital desde fuera de la institución.

La polémica con Ortega Smith plantea un dolor de cabeza para la dirección de Vox, en un momento delicado, ante un posible estancamiento de su buena dinámica electoral en los comicios en Castilla y León

La polémica con Ortega Smith no es la primera ni será la última de las guerras internas que se libran en la formación ultraderechista y que han acabado con referentes primigenios —como Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio o Macarena Olona— fuera del partido. Igual suerte corrieron otros dirigentes destacados de los primeros años, como Mazaly Aguilar, Juan García-Gallardo, Rubén Manso, Víctor Sánchez de Real, Juan Luis Steegmann, Agustín Rosety o Carla Toscano, a los que se han ido sumando también mandos medios en provincias. Pero, a diferencia de todos estos casos, no hay precedentes relevantes de dirigentes que se hayan aferrado a sus cargos y a su acta tras la ruptura con la cúpula, como sí está haciendo Ortega Smith. Una situación inédita que plantea todo un dolor de cabeza para la dirección de Vox, en un momento delicado, ante un posible estancamiento de su buena dinámica electoral en los próximos comicios en Castilla y León.

Muchas veces hablamos de las guerras de la izquierda mientras nos aqueja una tremenda miopía para observar lo que sucede a nuestra derecha, que lleva, al menos desde la moción de censura contra Mariano Rajoy, en una profunda crisis política. Una encarnizada batalla por la hegemonía del espacio político conservador que no es una particularidad española, sino más bien europea o incluso internacional, donde lo que está en juego es el consenso sobre el sistema mismo. Un consenso que se expresa en la propia crisis de las mediaciones partidarias tradicionales: una crisis del extremo........

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