De la indignación a la rabia, de la rabia a la organización, de la organización al cambio
Opinión De la indignación a la rabia, de la rabia a la organización, de la organización al cambio
Han pasado ya muchos años desde que aquellos “indignados” ocupasen las principales plazas del Estado español para protestar contra un sistema que aplastaba al pueblo, fue un momento de catarsis para los movimientos y plataformas sociales del momento, que creían estar propiciando una auténtica ruptura con el régimen que les apresaba.
Aquella indignación terminó diluyéndose, trayendo consigo la desmovilización de las masas y, lo que es peor, la desafección de las mismas, dando pie a unas bases políticas acomodadas en el mero disgusto, crítica y, como mucho mucho, la movilización controlada y acotada para no incomodar a las élites.
Esta desazón en las luchas y actividades políticas de los movimientos sociales se extendió paulatinamente hasta hacerse algo generalizado entre toda la población, que no es capaz de vislumbrar horizontes más allá de pequeños cambios o concesiones en el sistema actual, y todos ellos venidos con mucha demora y sin ningún tipo de presión social para lograrlos.
Todavía es peor cuando pensamos en la influencia que han tenido las redes sociales en la politización y actuación política: no existe con carácter general una voluntad de formarse e........
