Vox, PP, los españoles primero y la ventana de Overton
La extrema derecha no siempre necesita imponer sus propuestas para ganar una batalla política. A veces le basta con algo menos visible, pero igual de eficaz: mover los límites de lo discutible. Colocar en la conversación pública ideas que hace unos años habrían sido consideradas marginales, extremas o incompatibles con los consensos democráticos básicos. Repetirlas, amplificarlas, victimizarse cuando se las cuestiona y, finalmente, lograr que el resto de la derecha empiece a debatir en esos términos. Ahí entra en juego la llamada ventana de Overton, el concepto que describe cómo una idea puede pasar de impensable a debatible, de debatible a aceptable y, en algunos casos, de aceptable a política pública.
En España, Vox ha convertido ese desplazamiento del marco en una de sus principales herramientas de influencia. No necesita gobernar en solitario ni sacar adelante todo su programa para dejar huella. Su éxito consiste, muchas veces, en conseguir que el PP, aunque rechace inicialmente sus postulados más duros, termine asumiendo parte del lenguaje, del enfoque o de las prioridades. La victoria no siempre está en la ley aprobada. A menudo está antes, en el terreno del relato.
El ejemplo del pacto entre PP y Vox en Extremadura y la "prioridad nacional" es probablemente el más claro. La idea de que “los españoles primero” deben tener preferencia en ayudas, acceso a servicios o protección pública era, hasta hace no tanto, una consigna asociada a la extrema derecha xenófoba europea. Hoy, en cambio, su lógica ha ido penetrando en el debate con formulaciones más suavizadas, pero con el mismo trasfondo: enfrentar a los sectores más vulnerables entre sí y presentar los derechos como un bien escaso que debe repartirse según origen o nacionalidad. No se discute ya cómo reforzar lo público para todos, sino quién merece antes que otros la protección del Estado.
Ese desplazamiento se ha producido también con la inmigración en general. Vox ha trabajado durante años........
