El curioso caso de perdonar información privilegiada al comisionista Aldama que beneficia a los también comisionistas Tomás Ayuso y Alberto González Amador
Las condenas por cohecho a Ábalos y Koldo omiten la finalidad delictiva del mismo: los contratos por mascarillas comisionados por Aldama, por los que obtuvo 6,6 millones de euros de comisión. Eso supone una excelente noticia para otros comisionistas por mascarillas, como el hermano y el novio de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, o como Medina y Luceño con el Ayuntamiento de Almeida.
El Supremo, al no considerar prevaricación ni información privilegiada en su reciente sentencia del caso Ábalos, permite al comisionista Aldama quedarse con el dinero (3,7 millones en el caso Ábalos, 6,6 millones en total sumando otros contratos con la administración pública, donde, de ser juzgados, éste supondrá un precedente beneficioso para el condenado). Este giro no se justifica en la consideración de atenuante muy cualificada su colaboración como “arrepentido” de la justicia, que es el argumento que sustenta la petición de una pena que le exime de entrar en la cárcel, sino en que el Alto Tribunal no considera delictivas ni la intermediación ni la venta de mascarillas. Sí, en cambio, el cohecho en que incurrieron Ábalos al aceptar el pago por el alquiler del piso de su novia (88.101 euros) y el uso de un chalet en Marbella (8.000 euros), y Koldo al aceptar 10.000 euros mensuales durante 34 meses (340.000 euros).
La paradoja es que se castigan -y de forma muy severa- cohechos instigados por el comisionista con el fin de obtener un negocio (la venta de mascarillas) que el mismo Tribunal no considera delictivo. Serían unos cohechos sin ethos delictivo en su finalidad, sino solamente en el ethos formal de aceptar prebendas de un adjudicatario del Estado.
Aunque la fiscalía española archivó la adjudicación de la compra de mascarillas a Tomás Ayuso, hermano de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por la........
