El coste de vivir a 40 grados: así golpea el calor extremo a la economía europea
Las olas de calor que atraviesan Europa están dejando efectos que van más allá de la temperatura. La sequía, los incendios y el descenso de los caudales afectan al transporte de mercancías, la producción agrícola, el consumo eléctrico y, en determinados casos, a los precios de alimentos y otros bienes.
Reuters señala que el calor se ha convertido este verano en una preocupación económica añadida para unos mercados que ya afrontan el encarecimiento energético derivado de la guerra con Irán. Europa combina así nuevas presiones sobre los costes con un crecimiento débil y una inflación que continúa condicionando la política monetaria.
Los efectos no aparecen al mismo tiempo ni con la misma intensidad. El aumento del consumo de refrigeración puede ser inmediato, mientras que una mala cosecha o problemas en el transporte tardan más en trasladarse al consumidor.
Cuando baja el Rin, transportar cuesta más
Uno de los ejemplos más claros está en los grandes ríos europeos. El calor prolongado y la falta de precipitaciones han reducido los niveles de agua del Rin y del Danubio. En el primero, una de las principales arterias industriales de Europa, el menor caudal obliga a determinados barcos a transportar menos carga para navegar con seguridad en las zonas menos profundas.
Eso eleva los costes logísticos porque puede ser necesario utilizar más embarcaciones para mover la misma cantidad de mercancías. Reuters destaca el impacto sobre las cadenas de suministro que dependen del transporte fluvial para productos químicos, combustibles, minerales y otras cargas pesadas.
Los bajos caudales también pueden afectar a instalaciones energéticas que necesitan agua para producir electricidad o refrigerar sus sistemas. La actual ola de calor ha obligado a reducir o detener........
