¿Hasta cuándo Catilina?
¡¡¡Esa fue mucha escapá!!!, casi que una bala de grueso calibre me lleva por delante y al menos me destruye el carro y pone en peligro el bien más preciado que tenemos como es la vida, en mí ya larga, pues el 19 me caen 86. La bala a la cual me refiero no sale de un .38 o una .45, menos de una ametralladora, sino que tiene dos llantas y un potente motor y es dirigida por un ser irresponsable que a velocidad espeluznante se sopla sin tener que ver ni con su vida, ni la que lleva de parrillero, del peatón en general y menos con los que salimos, con mucha prevención, del Conjunto Residencial Rosas del Ateneo, que todos los días estamos expuestos a un “balazo”, porque los señores motociclistas se soplan por el hueco que tiene en el medio el reducidor de velocidad que con tanta eficiencia y rapidez nos instaló el exalcalde y ahora congresista “El Mello” Castro y que para que lo reparen, no ese sino muchos en calles y carreras, ha sido una lucha infructuosa que ha chocado con la indolencia de oídos tapados y ojos cegatos de la autoridad competente, que sea quien sea, está bajo el mando y autoridad del señor alcalde Ernesto Orozco, “el que arregla esto”, que se le........
