Violencia política
Los recientes hechos en los que una turba de desadaptados, armada con puñales, se acercó a la vivienda del expresidente Álvaro Uribe Vélez para vandalizar sus muros exteriores en Antioquia, son sencillamente espeluznantes. Buscando problemas —porque no era más lo que buscaban—, estas personas, “progresistas”, pisotearon las más mínimas normas de convivencia y afectaron la propiedad privada de la familia Uribe. Por su parte, el expresidente, gallardo y altivo como siempre, salió, rodillo en mano, con canecas de pintura blanca y, apoyado por varios seguidores, empezó un proceso de limpieza libre de agravios, pero sentando claramente su posición: inaceptable, a todas luces irrespetuoso, demencial y delictuoso. Sé de varios casos de uribistas que viajaron por vía aérea para apoyar a “El Gran Colombiano” en momentos tan desafortunados y, ojalá, irrepetibles.
La violencia política actual es producto de que nos gobiernan personas que tienen cuentas pendientes con la justicia. Si la poca institucionalidad que nos queda está en........
