El problema del “arte por el arte”
Esta idea nace a mediados del siglo XIX y se ramifica, bajo distintas formas de autonomía creativa, hasta los movimientos culturales del siglo XX, como mayo del 68. En adelante, el teatro, la danza o el cine no deben tener árbitros que verifiquen la aplicabilidad y la utilidad de las artes. Este argumento tuvo un impacto en la lógica del financiamiento estatal de la cultura: si esta no tiene una “utilidad práctica”, para qué subvencionarla, promoverla, gestionarla o hacer de ella una política pública.
La expresión “el arte por el arte” tuvo una intencionalidad positiva: quitar presión a los creadores de los gustos del público y las apetencias del mercado. Los artistas la veían como una protección a los imperativos de la moda o del financiamiento público. Si el arte tenía algún valor era su finalidad; no para qué servía (su utilidad).
Sin embargo, al considerar que el arte solo vale “en sí y por sí” se olvida de que siempre ha tenido funciones sociales intrínsecas. Este planteamiento es de los profesores Pierluigi Sacco y Doris Sommer, quienes estudiaron las funciones sociales que el........
