Salva, italiano, deja Barcelona tras ser barbero y repartidor y vivir con su hijo en un local: “La ciudad no me lo puso fácil”
Salva, italiano, deja Barcelona tras ser barbero y repartidor y vivir con su hijo en un local: “La ciudad no me lo puso fácil”
Llegó en 2015, trabajó en peluquerías y para Amazon, Glovo y Uber Eats, montó un negocio y perdió su piso al divorciarse
Jaume Collboni, alcalde de Barcelona: "Hay que garantizar el derecho a quedarse en la ciudad"
Salvatore Verrengia, este jueves en su barbería, horas antes de cerrarla para siempre. / Pau Gracià
“¿Te vas?”, pregunta una mujer. “¿Qué? ¿Ya está?”, le interroga un hombre que conoce la respuesta. Salvatore Verrengia, de 31 años, trabajó este jueves por última vez en su barbería, en la calle de Sardenya, 150 metros por debajo del campo del Europa, en Gràcia. Llevaba 11 años en Barcelona y lo ha intentado. Pero ya no puede resistir más. Se va de la ciudad. El jueves, atendió a sus últimos clientes antes de bajar la persiana del local para siempre. Le llaman Salva, la barbería -el jueves ya no había cartel que la identificase- se llamaba Salva Barbershop.
Este viernes, junto a su hijo de seis años, se subió al ferry que va de Barcelona a Civitavecchia con una furgoneta en la que se llevaba todas sus posesiones. Vuelve a su ciudad natal, Cisterna de Latina, cerca de Roma. Una población de menos de 40.000 habitantes en la que, dice, no había muchas oportunidades laborales cuando acabó su formación en una escuela de peluquería. Por eso vino a Barcelona.
Salva, en el sofá cama que ha compartido con su hijo desde abril para pernoctar. / Pau Gracià
El derecho a quedarse
¿Le ha echado Barcelona? “La verdad es que no es exactamente así, me voy yo. Pero la ciudad me lo ha puesto muy difícil para quedarme”. El suyo no es ni mucho menos un caso exclusivo. Ha tenido los problemas que agobian a muchísimos barceloneses. El problema de encontrar un alquiler asumible y un trabajo que diera los ingresos suficientes para vivir. Y el de afrontar la dificultad de un divorcio, que suele tener como primera consecuencia la imposibilidad de mantener la vivienda con un único salario.
El alcalde, Jaume Collboni, ha convertido en uno de sus lemas más destacados la defensa del “derecho a quedarse en la ciudad”. Salva no ha podido ejercerlo, no lo ha conseguido. No culpa a nadie. Solo explica cómo ha pasado todo.
Llegó a Barcelona en enero de 2015 “solo, soltero, con 19 años”. Había estado algunas veces en la ciudad con........
