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Bares y restaurantes emblemáticos de Barcelona alzan la voz para que el Raval recupere su afluencia histórica

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03.08.2026

Bares y restaurantes emblemáticos de Barcelona alzan la voz para que el Raval recupere su afluencia histórica

Locales en propiedad o con arrendamientos blindados y un fácil acceso desde las fronteras del barrio, principales claves de una supervivencia a contracorriente

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Interior del bar Roso, un histórioco en la calle Sant Gil,2. / JORDI COTRINA / EPC

Desde su restaurante en el corazón del Raval, Toni Fragoso sintió una punzada en el corazón hace justo un mes, cuando vio bajar la persiana del famoso local vecino Casa Leopoldo. “Mantener un restaurante histórico en Barcelona es difícil”, dijeron entonces sus últimos titulares. Y el curtido restaurador que se asoma hace 44 años a la barra de El Cafetí les da la razón. Es un sector complicado, competitivo y con estrechos márgenes que tiene una alta rotación en la capital catalana. Pero en el caso del Raval las cosas son aún más difíciles porque la combinación de los problemas de inseguridad e incivismo, junto con los cambios sociodemográficos de la zona (con un 76,3% de la población nacida en el extranjero, en el último padrón) han ido reduciendo la clientela de proximidad, también la del resto de la ciudad e incluso están ahuyentando al turismo, poniendo en jaque la viabilidad de muchos negocios, incluso de los más arraigados, en el caso de que tengan que asumir los alquileres disparados que se abren camino en el barrio.

Toni Fragoso, propietario del restaurante El Cafetí en la calle Sant Rafael,18 . / JORDI COTRINA / EPC

Los pequeños empresarios alertan de que el barrio necesita más cuidados para preservar a la hostelería (con una enorme oferta de 426 negocios en el último recuento municipal, la mayoría recientes y foráneos) y menos presión en forma de inspecciones y sanciones a los negocios. Solo la compra de los locales, los contratos indefinidos o los relevos por parte de nuevos empresarios que mantengan la actividad blindan la oferta tradicional de bares y restaurantes autóctonos.

En la actualidad, Fragoso supone una rareza de resistencia en la zona, cuyos menús de cocina catalana llenan la sala, como sucede con Ca l'Estevet, entre muy pocos ejemplos. El Cafetí que abrió su familia en 1979 y luego gestionó un amigo, hasta que él se sumó a las riendas y lo convirtió en su vida, ha sido testigo de las idas y venidas del ‘barrio chino’, del Raval, de las intervenciones urbanísticas y de la transformación social. Cree que el vecindario ha vivido momentos mucho peores, pero lamenta que la degradación que viven hoy muchas calles esté poniendo en jaque a la hostelería. ¿La clave de su resiliencia contra crisis y cambios de tendencias? Tiene un contrato indefinido que por suerte blindó ante notario, ya que la entidad propietaria de la finca ha hecho diversos intentos para invitarle a marcharse. Eso, y que Toni cocina, sirve y hace un poco de todo para ajustar al máximo los gastos que devoran a otros negocios, junto a un equipo de tres trabajadores con los que atienden comidas y cenas de miércoles a domingo.

Los actuales propietarios del restaurante Can Lluís, en el Raval, Denis y Olga M. / Ferran Nadeu / EPC

Esa pirueta y vivir al lado le permite poder servir menús caseros a 15,9 euros entre semana, tener una carta asequible y que sus paellas atraigan a algunos........

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