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Un desorden mundial

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14.04.2025

Opinión

Rafael Vilasanjuan

Periodista

Periodista

El presidente de EE.UU. Donald Trump, esta semana. / JIM LO SCALZO / EFE

El final de la Segunda Guerra Mundial encumbró a EEUU. Durante muchos años, al menos hasta la caída del muro de Berlín, desde la Casa Blanca se ejercía un poder trasformador para hacer el mundo más parecido a su imagen y más próximo a sus valores e intereses. Occidente, más allá de una definición geográfica se constituyó como una alianza de países con democracias estables, economías de mercado y respeto a los derechos humanos. EEUU mandaba, lideraba la cultura, la economía y era la referencia militar hegemónica. Así ha sido el orden mundial hasta hoy, primero divido por un telón de acero y luego con el final del imperio, EEUU controlaba las organizaciones multilaterales para evitar una anarquía global mientras el capitalismo avanzaba. Todo eso, sin embargo, ya es pasado. Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia en esta segunda ronda, el orden mundial se ha roto en pedazos. Renuncia al libre mercado imponiendo aranceles a todos los países, hace añicos las organizaciones multilaterales, empezando por la Organización Mundial de Comercio y continuando por toda la arquitectura de Naciones Unidas a la que deja de financiar y acaba con sus aliados tradicionales en Europa anunciando que ya no va a defenderles. La OTAN ha dejado de ser la garantía de defensa de ese mundo libre. Nadie en Europa, incluyendo Gran Bretaña, se siente seguro de que EEUU salga a defender al viejo continente si Rusia ataca. Un daño a la alianza atlántica probablemente irreparable.

Aunque no sabemos muy bien hacia dónde va el nuevo orden mundial, algunas tendencias empiezan a ser visibles. Mientras EEUU abandona el liderazgo de la posguerra, lanzando aranceles como si fueran misiles sin control, Europa se empieza a mover en la dirección opuesta, tomando mucho más en serio los riesgos geopolíticos, las relaciones multilaterales y la seguridad. La UE ha empezado a cerrar de nuevo filas con Gran Bretaña, la defensa de Ucrania nos une como nunca desde el Brexit y hasta Canadá flirtea con la idea de entrar en el club. Huérfanos de la defensa americana, si Europa necesita tecnología y material de defensa de manera rápida, Canadá va a entrar en la ecuación de proveedores preferentes. Amenazado también por Trump con convertir a su país vecino en el estado 51, Canadá se ha movido en sentido opuesto hacia Europa donde puede comerciar libremente. Es significativo que el primer ministro Mark Carney haya hecho su primer viaje a Londres y París, en vez de dirigirse a Washington. Por si acaso también está cerrando acuerdos comerciales con Japón, Australia y Corea del Sur. El mundo se atomiza. Incluso Japón empieza a moverse para romper su barrera de hielo con China, ganando autonomía de la alianza con EEUU y preparando visitas de estado oficiales. En silencio, China avanza en medio del caos que ha provocado esta ruptura americana con el orden mundial, al final ese es el gran enfrentamiento que tal vez haya llevado al presidente americano a poner en riesgo todos los pilares del orden mundial hasta provocar este desorden.

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