Alimentar al cocodrilo
Alimentar al cocodrilo
Un informe policial ha venido a perturbar la tranquilidad del relato oficial sobre Ceuta. Lo que parecía complacencia con Marruecos obliga ahora a preguntarse qué sabía el Estado mientras seguía alimentando al cocodrilo
Alimentar al cocodrilo
El documento, elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras en funciones de Policía Judicial y remitido a la Audiencia Nacional, descarta, según se ha conocido, que la entrada masiva fuera un episodio espontáneo y se inclina por un proceso planificado, con apariencia migratoria.
Su naturaleza importa: no fue concebido como un informe político, sino como una actuación policial destinada a la autoridad judicial. Hay además un dato desconcertante: la inmensa mayoría de quienes accedieron ilegalmente a territorio español regresaron a Marruecos pocas horas después.
La cuestión ya no consiste solamente en saber qué ocurrió. También importa averiguar quién lo sabía.
Si no fue espontáneo, ¿quién lo organizó? Si fue organizado, ¿con qué finalidad? Y si decenas de miles de personas pudieron desplazarse hasta una frontera estrechamente vigilada, ¿cómo pudieron ignorarlo las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia marroquíes? Si lo conocían, ¿por qué no avisaron a España?
Hasta ahora podía discutirse si hubo imprevisión, pasividad o exceso de confianza. El informe obliga a contemplar algo más incómodo: la posible existencia de información relevante dentro del propio Estado mientras el Gobierno mantenía públicamente una versión tranquilizadora de los acontecimientos.
Lo que sabía el Estado
La carta del ministro del Interior al director de la Policía añade una escena difícil de mejorar.
El ministro quiere saber desde cuándo disponía el cuerpo de una información crucial para orientar decisiones de Estado. La pregunta........
