Veranos irreconciliables
Elena Fernández-Pello
Veranos irreconciliables
Compatibilizar trabajo y obligaciones familiares se hacen aún más cuesta arriba durante las vacaciones estivales
Auténticos malabarismos son los que la mayoría de las familias españolas tienen que hacer a partir del mes de julio para llegar más o menos indemnes a la otra orilla del verano. Acaba el tiempo escolar y empieza una ingeniería imposible de niños y mayores, guarderías, centros de día y cuidadores, calendarios y horarios, muchos apuros y algún que un sobresalto. Verano y conciliación son poco menos que irreconciliables.
Quien más y quien menos se las ve y se las desea para compaginar el cuidado de los chiquillos, la atención a los mayores, las obligaciones laborales, algún que otro rato de ocio y la observancia de los mínimos vitales para la supervivencia, una comida medianamente decente y algunas horitas de sueño, casi siempre menos de las recomendadas.
Ese precario equilibrio, que se mantiene durante todo el año, se hace más inestable con la llegada del verano. Los padres siguen trabajando, con suerte disfrutarán de un mes de vacaciones continuadas; sin el refugio de guarderías, colegios e institutos, bebés, niños y adolescentes andan desmandados; los cuidadores profesionales........
