Entre bombas y votos
La precaria situación política
La guerra continúa en Oriente Medio sin que Estados Unidos e Israel hayan aclarado sus objetivos, con la seguridad de que tendrá graves consecuencias económicas y la sensación generalizada de una mayor incertidumbre política global. En esta situación de extrema complejidad, a la Unión Europea se la ve empequeñecida. Presa de una fuerte división interna y con muchas dudas sobre si practicar una política de valores o bien otra de intereses, sus líderes defienden postulados en apariencia contradictorios, que delatan una falta de determinación a la hora de actuar y generan cierta frustración en la opinión pública.
La precisión que se ha visto obligada a hacer la presidenta de la Comisión vista la polémica suscitada por una lectura retorcida de su discurso del lunes, es todo un síntoma. En la búsqueda de la paz, que está en la esencia de la Unión, Europa tiene que proyectar poder, dijo. Casi con las mismas palabras, Josep Borrell ya había dicho que Europa debía aprender a utilizar el lenguaje del poder. Y Von der Leyen añadió: "La idea de que podemos replegarnos y retirarnos de este mundo caótico es sencillamente una falacia. Europa no puede dar forma al mundo desde la barrera". La afirmación lleva implícita la advertencia de que el respeto a las normas en un orden mundial tan precario como el actual no es garantía suficiente para la seguridad de nadie y que es necesario implicarse y dotarse de fuerza disuasoria.
Con las letras del "no a la guerra" escritas en color rojo y gualdo en una pancarta, envuelto en la bandera y proclamando el orgullo de ser........
