La educación emocional comienza en el hogar y se fortalece en la escuela
¿De qué sirve obtener las mejores calificaciones si un estudiante vive con ansiedad, miedo o tristeza en silencio?
Esta es una pregunta que debería inquietar a toda la comunidad educativa, durante muchos años, la escuela se ha centrado en formar estudiantes con conocimientos académicos, pero ha dejado en un segundo plano algo igual de importante, enseñarles a comprender y gestionar sus emociones, cada vez es más frecuente observar estudiantes con dificultades para controlar la frustración, resolver conflictos, relacionarse con sus compañeros o expresar lo que sienten, estas situaciones repercuten en el aprendizaje, la convivencia escolar e incluso en la salud mental de niños y adolescentes, la educación emocional no es una materia adicional ni una moda pedagógica, es una necesidad urgente para formar personas capaces de enfrentar los desafíos de la vida con equilibrio, empatía y resiliencia.
La realidad que viven muchas unidades educativas refleja un incremento en los casos de violencia escolar, ansiedad, estrés y problemas de convivencia, detrás de un estudiante agresivo suele existir un niño que no sabe expresar su dolor, detrás de un estudiante desmotivado........
