La plata de los poetas
Es verdad, la pandemia trajo dificultades a todos, pero la del rapsoda fue una de las más románticas, por lo que tuvo la aventura de la vida. Escribidores aficionados salieron a venderse en las redes como expertos en ‘ensayo, crónica, cuento, poesía’; una suerte de autoridades supremas de las letras, dispuestas a resolver cualquier duda en ese mar proceloso y esquivo de la literatura.
El dinero, esa quimera que Giovanni Papini llamó “estiércol del demonio”, es escaso en la casa del poeta mientras vive, pero, así lo demuestra la tradición en los billetes del mundo, abundante en su nombre y su memoria cuando muere.
Uno de los billetes colombianos de más alta denominación tiene la imagen de Jorge Isaacs. Si nos atenemos al valor del dinero, podríamos metaforizar y pensar que en asuntos de valía literaria vamos ‘punteando’ con nuestro escritor romántico. Veinte ‘Isaacs’ hacen un millón de pesos. Circula más el poeta que el político, pues ‘los Lleras’, de cien mil, no........
