En defensa de la lentitud
“Antes mi prioridad era madrugar y ser muy eficiente. Ahora mi prioridad es descansar el mayor número de horas nocturnas y hacer muy despacio las primeras actividades de la mañana. Me preparo una fruta y un café y me siento frente al computador a escribir, lo que para mí equivale a una meditación. En la medida de lo posible no acepto compromisos temprano. Solamente después del sosiego inicial matutino, hago un poco de ejercicio y cerca del mediodía inicio algunas actividades profesionales…”
Esto escribía en defensa de la lentitud a la que tenemos derecho los mayores de edad y como parte de uno de los capítulos de mi próximo libro sobre el envejecimiento saludable. En esas estaba, cuando llega a mi celular una estadística de la Organización Mundial de la Salud: “Uno........
