¿La pregunta del Mundial, o la pregunta de fondo?
Hace poco más de cuarenta años el país tuvo el Mundial en las manos y Belisario Betancur lo devolvió; dijo que Colombia no estaba lista, ni en estadios ni en plata ni en cabeza. La pregunta no es si lo merecíamos entonces, sino si llegado 2030 o 2034, seguiríamos en la misma conversación, solo que con mejor producción audiovisual.
Un Mundial no se gana con discursos de unidad nacional, sino con al menos una década de inversión sostenida, seguridad jurídica de largo aliento y un clima que permita a una constructora saudí o una cadena hotelera española comprometer capital pensando en 30 años, no en el próximo cambio de gobierno. Viene a cuento justo ahora, con la medio bobadita que nos jugamos el próximo domingo, y con el riesgo de seguir en la línea de un gobierno que juega a la confrontación con el capital, que convierte cada reforma en pulso ideológico, que trata al inversionista como sospechoso por definición.
Luego está la seguridad.........
