Tremendismo untado de miserabilismo
Los opinadores políticos debemos preocuparnos por nuestra suerte luego del 7 de agosto, cuando el actual presidente entregue el poder a Abelardo o a Paloma, quienes harían un serio -pero aburrido- trabajo de reconstrucción nacional, y entonces llegaría a su fin el “tremendismo político” provocado por quien, con cada estocada, nos obliga a cubrirnos con el capote, a opinar sobre ellas, para “desfacer el entuerto” diario o para comentar sobre hechos de corrupción repetitivos en el gobierno del “cambio” que, irónicamente, pretendía acabar con la corrupción en Colombia.
El estilo Petro es atípico. Sus bodegas mamertas lo aplauden y replican en redes todas sus sandeces e iniquidades y nos toca a los periodistas medianamente sensatos ripostarlas para tratar de restablecer el orden de las cosas, al menos en la conciencia, en la razón, porque en la........
