Buen genio y próxima oportunidad
La teleaudiencia nacional, fue invadida esta semana por dos recuerdos que satisfacían al país cuando empezaban las noches repletas, como ahora, de las más terribles noticias.
No existían entonces esas férreas jornadas de solo 8 horas repartidas en tres turnos que hoy impiden a la gente la salida y llegada a los hogares para disfrutar de la unidad familiar. Solo los periodistas nos entregábamos, sin horario, a buscar los hechos de interés para la gran audiencia.
Era la radio la encargada de abrir ojos y oídos del público, como lo pregonaba Alberto Acosta. Las sombras de la noche iban matizando a saltos de canguro, todo el panorama nacional. La televisión, reunía a todas las familias y las congregaba en las salas frente a una pantalla en blanco y negro… que luego fue tomando color y nuevos rumbos de interés, según las edades de los presentes.
Unas imágenes de atención con música despertadora, se iban disipando, para darle ingreso a un paisa de buena imagen y mucha simpatía, que en El Noticiero de las 7, advertía a la gente la........
